Victoria en el 35ª Maratón de Donostia

Victoria en el 35ª Maratón de Donostia

El pasado domingo 25 de Noviembre de 2012, participé en la 35ª Maratón de Donostia, de San Sebastían en el País Vasco logrando mi primera victoria en una maratón.

 

 

El objetivo de intentar acercarme a las 2h.40 min. no parecía estar muy lejos. Pero una semana antes una molestia en mi pie izquierdo me hizo dudar de mis posibilidades y hasta de si podría cruzar la línea de llegada del Estadio de Anoeta.
La motivación cada vez parecía ir apagándose con tantos obstáculos. Primero fue un resfriado, que me obligó a abandonar en Amsterdam a los 5 kms. Ahora era una serie de molestias. Primero en un pie, luego en el otro, le siguio el tibial…
Demasiado esfuerzo para que se quedara en nada. Esos increíbles entrenos con mi compañero Carlos Casal,  para los de Santiago “Carlos del Tío Gilito”, y todos los que nos quisieron acompañar en esta loca aventura merecían tener un final mejor. 
El día de la carrera en Donosti era un fecha significativa para una trabajadora social: el día Internacional Contra la Violencia de Género. Además tenía muchas ganas de acabar el año 2012 con esa temida debilidad de piernas que te entra tras haber corrido los 42 kms. Todo eso me impedía tirar la toalla.

 

Así que no había más remedio que realizar una planificación exprés y sobre la marcha camino de San Sebastían. No había tiempo para conocer el circuito, ni preparar el avituallamiento personal, ni hacerme con un cronómetro en condiciones. Pero había muchas ganas e ilusión por acabar y hacer volar ese lazo lila…
Un paseo para conocer la ciudad y rodar un poco me ayudó a descartar esas dudas que me carcomían por dentro, sobre qué pasaría si mi pie no había recuperado lo suficiente para correr tantos kms, cómo respondería… Me acosté convencida de estar preparada para todo.

 

Me despierto por la mañana a las 6.00h. dispuesta a desayunar. No abren el restaurante hasta las 7.00 y aún tenía que arreglar el tema de la ropa. Me salvaron los restos de comida que tenía en la habitación. Cogí mi mochila y me fui a caminar unos 35-40 minutos hasta la salida. Localizo el guarda-ropas un poco lejos de la salida. Dejo la mochila y me voy a tomar un café a un bar cercano a la salida, donde acceden a quedarse con una bolsita y mi ropa de calentamiento para que no me enfríe.
Ruedo unos 15 minutos muy despacio. Estiro, hago unas rectas y cada vez empiezo a ver llegar más y más gente. Entre los rostros que llegan reconozco varios conocidos de Galicia.
Ya en la salida me sorprende la presencia de María Vasco, que se coloca a mi lado. También una atleta africana. Pensé, ¡qué bien, ya tengo liebre para unos cuantos kms! Pero la marchadora sólo iba con el objetivo de abandonar a los 15 kms y a ritmo de 4.00-4.05. Demasiado lento. Aún tenía la esperanza de que la africana pudiese acompañarme. Por megafonía la presentaban como la favorita, pero su registro estaba cercano al mío.
Dan la salida y el primer km me sale a 3.29. ¡Demasiado rápido! Logro bajar el ritmo y perder de vista a la africana. Todo parece ir bien, aunque noto las piernas rígidas. Supuse que era normal por la lluvia, haber estado parados esperando la salida… Me convencí de que era cuestión de tiempo empezar a tener buenas sensaciones. Pasamos la primera vuelta por el Estadio. Mis piernas parecen seguir frías, como palos. Y para colmo escucho la voz de María Vasco por detrás. Mi crono se había parado pero sabía que ella iba a ir lenta. Un par de golpes en el tibial y acelero. Resuenan en mi cabeza esas palabras de Carlos: “Yola, no hay dolor”. Además, era imprescindible que el lazo llegase a la meta sí o sí. No logro correr con la comodidad que esperaba y eso hace que empiece a pisar mal. Me olvido del tiempo y me centro en correr lo más rápido posible controlando esas molestias. Hay mucho público en prácticamente todo el recorrido. Anima con fuerza y ganas. Incluso más de uno hace intentos de acompañarme en bicicleta o patines y me facilitan incluso sus propias bebidas. Tengo una moto y una bicicleta vigilando cada zancada y comunicándome la posición y el tiempo que me sacan mis rivales.
Sé que paso la media bien. Alguien del público me informa de que llevo un ritmo para hacer 2h.42-43.
Tres motos me acompañan. Dos eran cámaras y otra de la organización. No estoy acostumbrada a que me invadan tanto espacio pero intento centrarme y evitar todo lo que pueda perjudicarme: bebo agua en todos los avituallamientos, tomo los geles que llevaba en los manguitos, intento correr por la zona menos desnivelada del trazado… Los kilómetros van pasando tan rápido que no he sentido la sensación de querer abandonar pero no logro aumentar el ritmo. Sé que voy pisando mal y, por si esto fuese poco, trazando el circuito más largo para evitar impactos descontrolados. Pero sé que la victoria es mía y que si sigo a ese ritmo el pie no sufrirá tanto. Las garantías de pasar la meta van aumentando y me dan ánimo.

 

Las cámaras dejan de seguirme en el kms 40 y tan sólo los gritos del público me llevan hasta la meta sin problemas cerrando el recorrido en un tiempo de 2h.45.43.
Para finalizar el pequeño calvario, una señora se empeña en que no me escape, que no coma ni beba nada. Me pone una mantita térmica y allí me tiene esperando a que miccione para pasar mi primer control antidoping. Momento en el que conozco a Asier Cuevas, compañero de equipo y ganador de la prueba, y a Ibón Esparza, segundo clasificado.
 Al día siguente, leyendo la prensa local, descubro que le dedican  mucho espacio al evento y una importancia enorme. Quizás la marca no era lo que yo esperaba pero desde luego me llevo un buen recuerdo para Galicia. Y desde luego muchas ganas de volver.

 * http://m.noticiasdegipuzkoa.com/2012/11/26/deportes/otros-deportes/un-triunfo-con-dedicatoria



2 thoughts on “Victoria en el 35ª Maratón de Donostia”

Deja un comentario